• Mario

05. La carne de vacuno tiene un lugar en la mesa gracias a las palabras: Semiótica.

Actualizado: feb 17

Quiero aclarar, antes de comenzar, que soy vegetariano. Primero fue por curiosidad y, luego, la invasión de tiernas publicaciones en Instagram de vacas siendo felices me enternecieron lo suficiente como para tener pena de comer carne hasta el día de hoy y, muy probablemente, los días siguientes. Pasa que la carne de vacuno ha sido el mejor ejemplo que se me ha ocurrido para explicar lo que viene.

Bueno, las palabras, obviamente, tienen un significado que medianamente debe ser compartido entre el emisor, quien habla, y el receptor, quien escucha ¿No? Si no fuera así, ocurriría eternamente cosas que hoy en día ocurren a menudo. Sabemos lo que es 'paja' como palabra acordada entre todos, pero no todos sabes que paja en chile significa también pereza y que en Perú se refiere a algo bueno, cuestión distinta a pereza. Siendo chileno, ya me pasó una vez que tuve un curioso mal entendido debido a esas diferencias con una amiga, justamente de Perú. Como dije, no es algo poco común, sino pregúntale a los de 'Inténtalo Carito' que tienen algo que decir al respecto aquí. Por otro lado, una asociación no tan superflua sería

i. Vaca/comida

que es la que nos convoca aquí, puesto que, en otro lado del mundo, los hindúes tienen la asociación

ii. Vaca/Dios

lo que supone que ellos por ningún motivo se permiten comer carne de vacuno, ni menos tratarlas como material de una industria tal como sí se realiza en occidente. Quizás, lo único que permite al occidental de disfrutar de una barbacoa cuando se le apetece es que tiene la asociación [i], pues si no, quizás la vaca tendría la misma categoría que una jirafa ¿Quién se le ocurriría comer a esa especia de animal? Es evidente que [ii] escala a un nivel de cultura, pero [i] igual, en tanto que, por ejemplo, la independencia de Chile se celebra con mucha, quizás demasiada carne. Así, podemos decir que las palabras tienen un significado que depende de la construcción social que se da en torno a ellas, así como también suponen un consenso social de que aquella palabra significará lo acordado.


Bienvenidos a la semiótica


Ahora bien, si quieren una definición, tomemos la de Umberto Eco, el cual la define, en palabras mías, como una dimensión de la ciencia más no un área científica como tal y que se encarga de estudiar los signos socialmente consensuados. Si quiere saber más a fondo de esto, pinchen aquí. Es decir, ese embrollo de las vacas y la paja es el ejemplo claro de la semiótica aplicada. Sin embargo, esto recién empieza.

Debemos entender cómo se construye el signo, es decir, aquello que sustituye lo que se está representando con él —Sí, suena complicado, pero paciencia, que lo explico a continuación—. Básicamente se puede dividir entre el concepto y la huella acústica, es decir una huella psíquica que representa lo percibido por nuestros sentidos. Para que quede claro, como un concepto es algo inmaterial, algo así como lo ideal en Platón —lo juro, es pura coincidencia que también haya vacas en ese video—, no tiene, a priori, un vehículo material para trasladarlo desde lo imaginario a la realidad. Ahí es cuando aparece la huella acústica. Cuando percibimos el mundo de forma inicial, es fácil asociar el concepto, por ejemplo, vaca, a algo material pues ellas, a pesar de que ninguna es igual, comparten características suficientes como para agruparlas en una sola huella psíquica. Estando sólo, sin un otro al lado tuyo, es suficiente con ver ese conglomerado de características para dar cuenta que dan cuenta del concepto 'vaca'. Ahora bien ¿Qué ocurre cuando tienes que hablar sobre vacas y no tienes una al lado para señalar? Entonces, ahí entran los signos. El fonema 'vaca', así como también su propia escritura, un dibujo de ellas o su onomatopeya son signos del concepto de aquel animal puesto que hacen referencia a él, claro, dependiendo de cómo se use.

Ahora bien, al descomponer el concepto de vaca podemos decir que es un mamífero, tiene cuatro patas, es herbívoro, tiene un abdomen voluminoso, etc. sin embargo ¿No son esas también características de otros animales tales como la zebra? En efecto, hay conceptos más relacionados entre sí que con otros. Esa ordenación lógica se llama lexicón y en ella damos cuenta que una vaca no es nada parecida a un lápiz, por decir algo aleatorio.

Pensemos, ahora en leche. Evidentemente, al hacerlo no se nos vendrá a la mente un pulpo, sino, obvio, una vaca. A lo que voy es que, además de haber conceptos que se relacionan por sus características, también hay conceptos que se relacionan por asociación, tal como el nombrado ahora. Así, volvemos al inicio. Podemos entender que en un nivel de análisis natural ya hay una cierta ordenación, pero, mientras más complejo es el concepto, menos evidente es. En [ii] ya escala a niveles teológicos y, por tanto, lo que representa el signo es mucho más abarcador.

Por poner un ejemplo menos idiota. En 1938 en el coloquio de Walter Lippmann celebró el primer congreso para intentar dar forma a lo que se llamaría 'neoliberalismo' como respuesta ante el liberalismo clásico que imperaba hasta esos momentos, el cual se indicó como culpable de la crisis económica de 1929, más conocida como la Gran Depresión. Bajo un intento de establecer una nueva perspectiva moral y económica del movimiento social, en sus postulados fundadores se declara explícitamente que el estado se debe encargar de los problemas básicos del ser humano para garantizar una dignidad mínima para que puedan ejercer su libertad individual, queriendo decir que deben ocuparse de la salud, educación, servicios básicos, etc. Posterior al 1972 con la instauración del modelo socioeconómico en la época de Pinochet en Chile, Intelectuales latinoamericanos empezaron a usar el término como algo en contra de las libertades individuales a costa del mercado, cuestión contraria a lo original. Autores como Taylor C. Boas y Jordan Gans-Morse plantean que es debido al contexto histórico en que se vio envuelto ese "experimento" económico producido en Chile, donde justamente la libertad individual estaba opacada por una dictadura que, a la vez, abría el mercado de forma radical y acelerada.

En ese proceso, damos cuenta que hoy en día, el neoliberalismo está más cercano a los rascacielos empresariales más que a un cuidado por el individuo y ya ven las repercusiones que tiene en el discurso público. Como dijo, por ejemplo, Ricardo López Murphy, “cuando mis nietos se portan mal, les digo que llamaré a los Neoliberales”, o basta que busquen en Google la palabra para que den cuenta de su significado peyorativo. El neoliberalismo como concepto pasó de ser una respuesta moral a un sistema voraz a ser un arma política, únicamente modificando el significado social que este tiene. La distorsión del concepto desde su inicio ha sido tal que, en un total de 148 artículos referidos al neoliberalismo publicados en las mejores revistas de política comparada, desarrollo y estudios latinoamericanos entre 1990 y 2004, no hubo ni un solo de ellos que haya definido neoliberalismo.

Para entender la producción y evolución de los signos siempre es necesario remontarse al contexto e historia que le acompañan, que es lo que se hizo en el ejemplo. De la misma forma debería analizarse porqué existe [i] y [ii] si se quiere hacer un estudio riguroso de ellos. Los signos evolucionan en conjunto con la sociedad, queriendo decir que en ellos se cristaliza su dinámica, incluyendo desde la cotidianeidad hasta los procesos más obscuros de la historia.

Las vaquitas nos dieron los conceptos mínimos para entender los signos ¿Te atreves a pensar la política desde la semiótica?


Un abrazo.

12 vistas0 comentarios

Entradas relacionadas

Ver todo